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El rompecabezas

Mi pasatiempo favorito es armar rompecabezas. Pienso que es increíble la satisfacción que uno puede obtener al ver que 1,500 o 3,000 pedacitos de cartón  están en su debido lugar formando una bella figura, se compensa perfectamente la desesperación que se siente por momentos al verse ahí intentando acomodar una pieza con la otra cuando parece no haber ninguna que embone correctamente, todos los desvelos y las cosas que se posponen por ese pasatiempo, tienen de pronto su recompensa.

Y me pregunto  ¿y si la vida fuera eso? ¿Cómo explicarlo?

Me parece como que ir a una juguetería y escoger un rompecabezas que nos guste es escoger el destino, el tipo de vida que uno quiere vivir. Hay de distintos tamaños, colores, con las más diversas formas y tamaños de piezas, etc.

Pero lo verdaderamente interesante es que CADA PIEZA solamente puede encajar a la perfección con otras cuatro, las cuales son intransferibles, y ahí están mezcladas con los otros cientos de pequeños pedacitos de cartón.  No hay necesidad de intentar colocar una pieza a la fuerza junto con otra, ni de cortarla, romperla o hacerle un añadido, sencillamente tomas una parte, lo cotejas con otra …, ¿no es? pues lo dejas de lado y sigues intentando, guiándote por la forma del trozo al que le buscas complemento, el color, etc. ¿Qué pasa si insistes en que esa pieza debe ir ahí “por que tu lo dices”?, pues existirá la probabilidad de que de momento lo consigas, pero ¿y la que sigue, y la que sigue? no podrás ver nunca terminado el rompecabezas, por lo menos no de la forma en que fue diseñado.

Aunque siempre hay opciones, la de pedir ayuda para encontrar piezas correctas… o la de abandonar el juego al no conseguir rápidamente resultados.

Tal vez nadie esté de acuerdo conmigo, de hecho me han dicho que quienes piensan como yo terminan “quedándose solos”, pero creo que así es la vida de alguien (o por lo menos la mía). Uno a lo largo de la existencia conoce gente, a veces parece que será una relación  (de cualquier tipo) definitiva, y resulta que no es así, entonces, ni una persona ni otra tiene por qué cambiar, porqué desgastarse o empobrecerse, hay que decirle adiós y darle las gracias por lo que nos pudo haber enseñado…. y seguir en la búsqueda, hasta encontrar esas fichas, que serán los amigos, la pareja, los hijos, el trabajo, etc. que se acoplen perfectamente a uno.

Para mí, en lo personal, esa búsqueda ha sido siempre extenuante, algunas veces frustrante y hasta excitante, pero siempre ha valido la pena.

Aun así tengo una pregunta, un rompecabezas viene siempre garantizado, si te das cuenta que faltan piezas puedes reclamar y la fábrica te mandará uno nuevo, pero si uno se cansa de buscar sin éxito ¿con quién podrá quejarse?.

Anónimo. TLP.

México.