Internet, libros, profesionales: ¿cómo informarse bien?

Hace tiempo que te sientes desbordado y desconcertado debido a la vida caótica y conflictiva de tu hijo o hija. Llega un día que alguien te dice que quizás tiene un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). No tienes ni idea de qué es esto, y empiezas a buscar información. De entrada en Internet, la manera más fácil de hacerlo.

Con un poco de suerte, quizás al primer intento llegas a una página bien documentada, seria, con textos claros i fáciles de entender. O quizás llegas a páginas que, en lugar de orientarte, te confunden: estabas perdido, y todavía te extravían más.

Esto te puede pasar tanto leyendo páginas como mirando vídeos: Internet es un océano inmenso en el cual hay de todo, desde opiniones sensatas y serias hasta opiniones basadas en todo tipo de prejuicios. Y es difícil separar el grano de la paja.

Si la información la buscas en publicaciones en papel, también te arriesgas. Eso sí, en un grado menor, por la sencilla razón que “el total” de publicaciones sobre el TLP hasta el momento es muy limitado.

En resumen, que cuando empiezas a buscar información sobre el TLP, conseguir informarte bien no es fácil.

Obviamente, esta búsqueda de información tiene que ir acompañada de la consulta a los profesionales de la salud mental, puesto que ellos deberían confirmar el posible diagnóstico. Y entonces, si es el caso que lo confirman, además de ocuparse del familiar afectado (si es que acepta ser tratado, esta es otra historia), también nos podrán dar a nosotros pautas que nos faciliten la relación con nuestro familiar.

Esto, con un poco de suerte; hay que decirlo así, incorporando “el factor suerte”, porque no todos los profesionales tienen un buen conocimiento de las peculiaridades del TLP y, por ejemplo, puede pasar que nos transmitan visiones equivocadas (por ejemplo, una visión sin posibilidades de evolución positiva, cosa que los estudios actuales demuestran que no es cierta).

Cómo en todas las profesiones, igual que hay, por ejemplo, buenos y malos fontaneros, también hay buenos, regulares y malos psiquiatras y psicólogos. Es una realidad que hemos de aceptar: entre los profesionales de la salud mental hay de todo, y los que entienden realmente bien el TLP no abundan. Es un tema delicado y complicado, pero que debemos tenerlo presente, sobre todo cuando tenemos la sensación que las cosas no van bien, cuando tenemos la sensación de estar encallados, cuando tenemos dudas sobre si estamos yendo por el buen camino.

En estos casos de confusión y dudas, otra opción son las asociaciones de familiares de personas con TLP. Las forman personas que se han encontrado en la misma situación que nos encontramos ahora nosotros. Se han encontrado, se han juntado y se han dedicado a documentarse, a identificar tanto los buenos materiales informativos como los centros y los profesionales con experiencia en el tratamiento del TLP. Y además tienen la experiencia de haber podido comentar entre ellos las dificultades y los fracasos que han vivido como familiares de personas afectadas.

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