Recopilación de testimonios

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Incluidos en “Diamantes en Bruto I”, de Dolores Mosquera. . Ediciones Pleyades, 2004

“Deseo seguir escribiendo porque siento que me ahogo y que me quedo sin fuerzas. Hace tiempo que no tengo ilusiones. Mi vida es un círculo, una pesadilla interminable, me junto y me separo, me vuelvo a juntar pensando que puedo creer y confiar en alguien, que he encontrado el amor y que me respetan y otra vez fracaso. Estoy cansada, no puedo más, eso sí que no lo entiendo, ¿por qué les hago sufrir y me hacen sufrir? ¡Que alguien me diga algo porque me vuelvo loca! Me siento al borde de la locura, sé que soy muy cariñosa y que lo doy todo, pero este sufrimiento me transforma y me provoca tanto odio y agresividad que, si me la guardo toda, me ahogo y me da la sensación de que me voy a volver loca. No sé cómo controlar mi ansiedad, mi dolor, mi odio; sólo sé que ya no creo en nada ni en nadie, sólo tengo pesadillas y mucho miedo, me siento continuamente en peligro y amenazada. Me siento amenazada todos los días por gente que forma parte de mi vida y no logro entender por qué, si me quieren tanto, me han perdido el respeto o me utilizan… No entiendo por qué no puedo confiar en ningún hombre, sólo piensan en tener relaciones sexuales conmigo, me siento como un objeto. Estoy frustrada, dolida, estoy quemada, en mi interior soy una vieja. ¿Adónde voy así? ¿Con quién? ¿Para qué? No vale la pena tanto dolor. Tengo miedo de mí, mucho miedo porque sé que un día voy a cometer una locura. Voy a seguir escribiendo, si no voy a cortarme otra vez o matarme… Mi pareja sigue rara conmigo y no sé qué hacer, ¿y si se va y me deja?, me siento tan impotente, y no soporto que me ignoren, no sé qué hacer, de verdad que no soporto que me ignoren, necesito más, mucho más y no lo tengo. Nada puede llenar este vacío que siento. Deseo marcharme y no puedo, no puedo hacer nada. No puedo soportar este tipo de vida, por lo menos cuando me drogaba me sentía más viva, aunque ese mundo no fuera real, ahora me siento vacía y sin nadie. Deseo mandar todo a la mierda y no puedo… Deseo la pasión de nuevo en mi vida y sólo la tenía cuando hacía locuras. En la vida real sólo tengo mierda, prefiero estar dentro de la mierda pero poder soñar, ¿por qué tengo que escoger entre ser una amargada o viva la vida, droga, alcohol, sexo y cuando muera, muero y ya esta?”
29 años.

“Siento que todos van a juzgarme todo el tiempo por todo lo que hago y lo que no hago. ¿Quién soportaría esta presión? Me zambullo en mi vacío interior y encuentro la excusa perfecta para hacer jirones con mi piel”
26 años

“Pienso que todas las personas que se han alejado de mí es porque simplemente habrán acabado dándose cuenta de lo rara y loca que soy y estoy y quizá sea lo mejor que han podido hacer por ellos mismos, alejarse de alguien como yo… Así que en el fondo, tampoco les culpo ni nada así por ello, casi hasta… les comprendo de veras, pero me pone triste, porque desearía ser distinta, y quizá así no habrían tenido que alejarse de mí”
24 años.

“Es tan complicada la situación en que me encuentro que parece que nada ni nadie me sirve de ayuda.”
33 años.

“Nunca sé cuánto aguantaré. Querría despertarme un día y ser otra persona. O que alguien viera a través de mis ojos este mundo que parece querer devorar el alma, llevárselo todo”
20 años.

“No se puede empezar una casa por el tejado, hay que empezar por los cimientos. ¿Qué se puede hacer con una que ni eso tiene? Una persona persona sin base, sin nada, con odio hacia sí misma. Una persona que bajo la máscara no es persona realmente. Una persona que busca la perfección sin saber cómo ni dónde y teniendo consciencia de que no existe”
19 años.

“La gente piensa que yo no salgo de esta situación porque no lo intento. No entienden lo que es esto y lo relacionan con una depresión y que sólo hay que echarle fuerza de voluntad. Yo lo hago, pero no es suficiente. Sé que lo que yo tengo es una forma de vida a cambiar, es un proceso de reeducación de alguna manera, pero no es tan fácil. Todo el mundo te dice cosas como: “si estuvieras conmigo ibas a andar ligera”, “si te veo así te meto dos ostias y ya verás como espabilas”, “búscate un trabajo y deja de estar encerrada en casa”. La cosa es que yo busco un trabajo y otro y otro, pero no los aguanto. ¿Es tan difícil entender que me cuesta empezar un nuevo día, que me gustaría que siempre fuera de noche y estar acostada, que es difícil para mí hacer una vida normal, y cuando digo normal no hablo de grandes cosas… levantarme, asearme, salir a la calle? Quisiera ser un bebé, que me mecieran, me abrazaran, me besaran, nada más… Quisiera tener ayuda, alguien con el suficiente temperamento y a la vez el suficiente tacto como para sacarme de este laberinto en el que estoy metida”
32 años.

“Siento tristeza, vacío, soledad incluso estando con otras personas, sensación de que realmente no valgo para nada, que yo no me quiero en absoluto, así que los demás acabarán dándose cuenta de esto también y se alejarán de mí tarde o temprano. He pensado y pienso en el suicidio; creo que estaría mejor muerta.”
24 años.