Antes de actuar, piensa

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Sandra Llubiá

Técnicas de control de impulsos

A veces sentimos que nos irritamos o enfadamos con mucha facilidad, que no podemos dejar de hacer algo a pesar de que sabemos que nos perjudicará o que no podemos contener nuestras emociones. Poner límites a nuestros impulsos no siempre es fácil. En este artículo te entregamos algunas técnicas para que sepas cómo controlarlos.

Piensa antes de actuar. Ante una situación que te altere, detente y piensa con la cabeza fría, de modo de evaluar qué es lo que te está molestando y así encontrar la mejor manera de reaccionar. Acá necesitarás tu esfuerzo para intercambiar la respuesta automática que en otra circunstancia hubieras dado, por una más racional y analizada.

Busca otras alternativas. Frente a una situación crítica, piensa: esta vez en lugar de reaccionar así, reaccionaré asá. Si eres capaz de decidir la reacción que tendrás ante un problema, te comienzas a hacer dueña de tus respuestas y de tus emociones, pudiendo controlarlas y logrando enfrentar las dificultados con más serenidad.

Aprende de errores anteriores. Revisa la forma que has tenido hasta ahora de reaccionar frente a situaciones problemáticas. Evita los patrones de comportamiento que sabes que te han perjudicado más que ayudado a solucionar la situación. El autocontrol requiere de la capacidad de analizar y comprender tus impulsos, para así lograr contener la rabia, la hostilidad y la ansiedad. Si puedes reconocer patrones disfuncionales de conducta anteriores, podrás evitarlos en el futuro.

Cuenta hasta 10. Por muy cliché que esto parezca, en verdad funciona. Antes de actuar, detente, cálmate, respira profundo y analiza la situación. En este momento, evalúa qué es específicamente lo que te está molestando y siendo causa de tu enfado. Aprenderás a controlar tus impulsos más fácilmente si eres capaz de identificar qué es lo que te está alterando. Luego de esto, podrás entregar una respuesta mucho más calmada y meditada a la situación.

Identifica los impulsos positivos. Nuestros impulsos no siempre nos perjudican. Naturalmente que reaccionar en forma impulsiva ante situaciones conflictivas la mayoría de las veces nos trae más problemas que soluciones, sin embargo, los impulsos también pueden llevarnos a enfrentar conflictos que de otro modo no hubiéramos afrontado, entregándonos la cuota de energía necesaria para hacerlo.

Aprende a tolerar la frustración. Muchas veces el no obtener los resultados que esperábamos nos frustra, al igual que lo hace la ansiedad por no poder resolver inmediatamente algo que nos angustia. Estas sensaciones pueden llevarnos a reaccionar de forma impulsiva, respuesta que muy probablemente será más perjudicial que favorable para nosotros. Un alto nivel de tolerancia a la frustración nos ayudará a tomarnos el tiempo necesario para meditar sobre la respuesta adecuada.

Realiza actividad física. Muchas veces las conductas impulsivas son el resultado de un exceso de energía acumulada, que involuntariamente dejamos salir en situaciones que se prestan para ello, como por ejemplo ante momentos conflictivos. El practicar actividad física regularmente nos ayuda a liberarnos de esta energía, manteniéndonos más relajados y por ende, más calmos a la hora de enfrentar situaciones difíciles.